21 · 09 · 2026

para Martina Maureira

Martina, te traje flores amarillas.

Virtuales, sí. Pero las planté yo, una por una, en el único idioma en el que no me trabo.

Deslizá Hay un ramo más abajo.

Por qué amarillas

Una promesa de novela, un 21 de septiembre y una florería sin amarillo.

La cosa arranca en 2004, en Canal 13. En Floricienta, la protagonista tenía un sueño simple: que el hombre que la quisiera le regalara flores amarillas. Al año siguiente la promesa se volvió canción.

Casi veinte años después, TikTok desenterró la escena y la volvió costumbre: cada 21 de septiembre, cuando arranca la primavera de este lado del mundo, se regalan flores amarillas. Y el que las regala, dicen, es el que se queda.

Tanta gente se sumó que en 2023 las florerías de Buenos Aires se quedaron sin stock y terminaron pintando flores de amarillo con aerosol. Antes de eso, el amarillo era el color que nadie pedía.

Yo no soy de novelas. Pero entendí la parte importante.

sí, lo googleé. Está en Infobae. (se abre en otra pestaña)

La entrega

Tu ramo.

Tirá de la cinta hacia abajo. o apretá el botón Apretá el botón para abrirlo.

Son 21. Por la fecha.

Ninguna es igual a otra, y siempre van a ser estas: el código las dibuja cada vez que abrís la página, con tu nombre como semilla. Las tuyas.

Hay una tarjeta

La tarjeta

Amor,

No soy de escribir estas cosas. Lo sabés: me cuesta. No es que no sienta: es que lo que siento se me traba en algún lugar entre la cabeza y la boca, y ahí se queda. Mi vida pasa frente al azul de una pantalla, y adentro de esa pantalla me manejo bien. Afuera, con esto, no tanto.

Vos sos otra cosa. Sentís las cosas de frente, sin pedir permiso. Las decís, las llorás, las festejás. No las guardás en un cajón para más adelante. Yo no soy muy de amor; capaz soy todo lo contrario. Y vos sos todo lo que yo no tengo. No lo digo con tristeza: es exactamente por eso que estoy acá.

Así que hice esto. Con lo único que sé hacer bien con las manos, que es escribir código, te armé un ramo. Cada flor de esta página la planté yo, línea por línea. No se marchitan, no hay que cambiarles el agua y podés venir a verlas las veces que quieras, a la hora que sea. Es mi manera de decirte que no todo es trabajo. Que hay una parte de mí que es tuya, aunque no la muestre seguido.

Cada vez que entres acá, acordate de esto: de mi aprecio cariño amor por vos. Aunque me cueste decirlo. Aunque lo diga poco.

Feliz primavera, Martina.

Matías

P.D.

Si encontraste esto, es porque sos curiosa. Ya lo sabía. Hay otra cosa escondida en esta página: escribí tu nombre, así, sin más. Desde una computadora, en cualquier momento; desde el celular, acá abajo.

Notas al margen

Cosas que aprendí armando esto.

  1. Los girasoles jóvenes siguen al sol de este a oeste durante el día. De noche, sin que nadie los mire, vuelven solos a mirar al este para esperarlo.

    Science, 2016

  2. En el centro de un girasol hay 34 espirales para un lado y 55 para el otro. Fibonacci, en serio. Lo contaron en cientos de girasoles y en tres de cada cuatro daba.

    Royal Society Open Science, 2016

  3. El 21 de septiembre acá también es el Día del Estudiante. Lo propuso un alumno en 1902, porque ese día, en 1888, habían llegado a Buenos Aires los restos de Sarmiento.

    UBA

  4. Esta página no tiene base de datos, ni cuenta, ni publicidad. Es un archivo con tu nombre adentro, guardado donde guardo todo lo que hago.

    GitHub Pages

  5. Pesa menos que una sola foto de tu celular. Lo digo porque lo medí.

    Ver el colofón

Sin marchitarse

Estas flores llevan 0 días sin marchitarse.

Desde el 21 de septiembre de 2026. Y van a seguir.

Feliz primavera, Martina.

Volvé cuando quieras. Acá van a estar.