Amor,
No soy de escribir estas cosas. Lo sabés: me cuesta. No es que no sienta: es que lo que siento se me traba en algún lugar entre la cabeza y la boca, y ahí se queda. Mi vida pasa frente al azul de una pantalla, y adentro de esa pantalla me manejo bien. Afuera, con esto, no tanto.
Vos sos otra cosa. Sentís las cosas de frente, sin pedir permiso. Las decís, las llorás, las festejás. No las guardás en un cajón para más adelante. Yo no soy muy de amor; capaz soy todo lo contrario. Y vos sos todo lo que yo no tengo. No lo digo con tristeza: es exactamente por eso que estoy acá.
Así que hice esto. Con lo único que sé hacer bien con las manos, que es escribir código, te armé un ramo. Cada flor de esta página la planté yo, línea por línea. No se marchitan, no hay que cambiarles el agua y podés venir a verlas las veces que quieras, a la hora que sea. Es mi manera de decirte que no todo es trabajo. Que hay una parte de mí que es tuya, aunque no la muestre seguido.
Cada vez que entres acá, acordate de esto: de mi aprecio cariño amor por vos. Aunque me cueste decirlo. Aunque lo diga poco.
Feliz primavera, Martina.
Matías
P.D.
Si encontraste esto, es porque sos curiosa. Ya lo sabía. Hay otra cosa escondida en esta página: escribí tu nombre, así, sin más. Desde una computadora, en cualquier momento; desde el celular, acá abajo.